Hace días que lo leí en meneame y todavía me estoy riendo. La noticia en si explica que entre las reliquias que conserva el Vaticano hay un suspiro de San Jose y un estornudo del espíritu santo, pero en los comentarios se mencionan reliquias todavía mas surrealistas, como leche de la virgen María o plumas del arcangel Gabriel.
La colección de reliquias que ha producido el cristianismo supera todo lo imaginable; empezando por la cruz de cristo (de la que Lutero decía que aun quedan suficientes astillas como para hacer un bosque bastante grande), los clavos con los que clavaron a cristo (llegó a haber diez), la corona de espinas, la leche de la Virgen Maria, los prepucios de cristo (si, he dicho LOS); parece ser que llegó a haber catorce.
Otra reliquia muy curiosa son LAS calaveras de San Juan Bautista; se conservan las dos, la de cuando era niño y la de cuando era adulto. Parece que, lo mismo que los pájaros pueden mudar de plumaje, los santos pueden mudar de esqueleto.
Esta proliferación de reliquias tiene una explicación muy simple; hubo una época en la que, para poder crear una Iglesia, era preciso poseer una reliquia o acreditar un milagro; esto significaba que aquellos pueblos o ciudades que desearan tener su lugar de culto debían “conseguir” alguna reliquia. Ademas, existía un poderoso incentivo económico; para una ciudad convertirse en centro de peregrinación suponía riqueza y prosperidad, por ese motivo todo el mundo andaba a la caza de la reliquia mas exótica posible.

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